Lección inaugural 2012: ¿Se puede ser un buen cristiano y un buen liberal?

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Gabriel Zanotti
25 de enero de 2012 | Universidad Francisco Marroquín | Duración:..
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Transcripción
  • Créditos iniciales
  • Agradezco enormemente a las autoridades de la Francisco Marroquín la oportunidad de tener esta conferencia inaugural con todos ustedes en esta, mi casa, la Universidad Francisco Marroquín. 
  • Entonces, tenemos la difícil tarea de ver si podemos contestar a esta pregunta: si se puede ser un buen cristiano y un buen liberal.  Y para eso vamos a tratar de decir en principio ¿qué significa ser un buen cristiano?, después vamos a tratar de decir sintéticamente ¿qué significa ser un buen liberal?, y luego vamos a ver la relación entre ambas. 
  • Así que vamos a repasar un poquito estas nociones fundamentales. ¿Qué es ser un buen cristiano? Vamos primero a repasar eso: ¿qué significa ser un buen cristiano? y van a ver que las cosas que vamos a ir diciendo van a estar en relación con la pregunta siguiente: ¿qué significa ser un buen liberal? 
  • Ante todo, un buen cristiano es una persona que cree, que cree en algo que ya más o menos está representado por esa imagen [la cruz]. Un buen cristiano cree en la trinidad y en la encarnación; cree verdaderamente que Dios es una sola naturaleza, tres personas, y la segunda persona se encarnó para la remisión de nuestros pecados. 
  • Eso es lo que un buen cristiano cree, pero (y esto es muy importante) no lo cree porque sí.  No lo cree porque está siguiendo simplemente una tradición sin razonamiento, no lo cree porque se lo dijeron y queda bien, no lo cree ni por temor, ni por coacción, ni porque está esperando algún premio.  Lo cree (fijense en la imagen más chiquita) porque hay una profunda relación, siempre, en el cristiano, entre su razón y su fe, por eso la imagen del pensador y la cruz. 
  • La fe del cristiano tiene que estar basada en poder dar razones de su esperanza.  Siempre, la fe implica razones para la fe, y por lo tanto, el buen cristiano piensa desde sí mismo.  El buen cristiano es alguien que de algún modo ha madurado, meditado, y rezado las razones para ser cristiano; y por eso, una vez que es un buen cristiano, puede predicar, como la otra imagen, un poquito más grande, que es una imagen que representa la primera vez que Jesús, en el templo, se anuncia a sí mismo. 
  • Esto era el lema y sigue siendo el lema, por ejemplo, de los dominicos: pensar y luego predicar lo pensado, rezar y predicar, pensar y explicar, y enseñar, y estar abierto a dar razones de la propia fe; eso es un buen cristiano, en principio, con respecto a lo que él cree.  Este es un punto importantísimo. 
  • Por lo tanto, de acuerdo a lo que acabamos de decir, un buen cristiano es una persona que fundamentalmente dialoga con los demás; respeta a la otra persona en tanto es otra persona, no le impone por la fuerza sus creencias.  Como está dispuesto a dar testimonio de su esperanza, como está dispuesto a dar razones de su esperanza, entonces es capaz de dialogar.  Cuando le preguntan ¿por qué?, entonces, él dice por qué, pero no molesta, no invade, predica pero no coacciona, y por lo tanto, dialoga, esto es, se pone en una situación de comprensión con el otro, cuando el otro da permiso para aterrizar en su existencia. Entonces, esto es fundamental: un buen cristiano dialoga. 
  • Y, por lo tanto, no coacciona. Un buen cristiano jamás utiliza la violencia, utiliza simplemente su fe, la fuerza de la sola verdad, la fuerza de la amistad, del razonamiento tranquilo y meditado, pero jamás coacciona, jamás invade la vida del otro.  Esto es muy diferente a la fe [la imagen del ladron].  Y, por lo tanto, el cristiano busca siempre el bien del otro, es un mandato fundamental, algo que sale de la parábola del buen samaritano. Para el buen cristiano, el bien del otro es al mismo tiempo su propio bien. Esto es algo fundamental en la vida de todo cristiano. 
  • Pero, al mismo tiempo un buen cristiano, nunca juzga al otro, ¿qué quiere decir esto?, ¿por qué aparece en el evangelio esa expresión, tantas veces repetida pero tan poco practicada? No juzguéis y no seréis juzgados; con la vara que mides al otro seréis medidos; el que tenga misericordia obtendrá misericordia. ¿Qué quiere decir esto? No que el cristiano no sepa, (porque Jesucristo se lo ha dicho de alguna manera) lo que está bien o mal moralmente; no porque el cristiano sea indiferente con respecto al bien y el mal; no porque el cristiano no le importe la vida del otro; sino porque el cristiano sabe que solo Dios es juez, y que Dios es un juez misericordioso, y porque el cristiano sabe que en la vida del otro hay infinitas circunstancias que escapan totalmente a su conocimiento. 
  • Por eso el cristiano no juzga, y esto es totalmente coherente con lo anterior, el cristiano está dispuesto al diálogo, el cristiano está dispuesto a dar testimonio de su fe cuando se lo pregunten, pero no es alguien que esté molestando y menos aún juzgando al otro de manera inmisericorde, porque eso es una de las cosas más contrarias a la vida de Jesucristo. Esto es a veces muy olvidado pero es muy importante. 
  • Por lo tanto, a su vez, el cristiano se da para los demás. Este famoso tema de que el cristiano tiene que compartir sus bienes, no significa un tema socioeconómico de distribución; significa que los bienes del cristiano son en primer lugar su propia vida, su propia existencia. Y en ese diálogo para con los demás, el cristiano se da al otro, no porque el cristiano sea muy importante, no porque el cristiano tenga que regalarse al otro en el sentido de decir yo soy muy importante, sino porque la fe que tiene, y esa armonía entre la razón y la fe, es el mensaje que fundamentalmente tiene que dar a los demás. 
  • Y en ese mensaje está comprometida la propia vida, la propia existencia; el cristiano nunca puede hablar de algo que le es ajeno, está como a veces sucede en algún examen donde hablamos de algo que no entendemos. No, no es así la vida del cristiano. En la vida del cristiano, ese dialogo, ese darse, ese no juzgar, ese estar atento al bien del otro, es darse para los demás; pero da  su vida para los demás. Podríamos seguir diciendo muchas cosas acerca de lo que es un buen cristiano: a mí, faliblemente, me pareció que estos puntos son muy importantes. 
  • Entonces, podemos pasar a ¿qué tiene que ver todo esto con ser un buen liberal? ¿Qué tiene que ver? Vamos a ver.  De algún modo, sí, no porque sean lo mismo; la religión es una fe en algo sobrenatural, el liberalismo político y económico surge de la razón humana, es una doctrina política y económica. En principio no se mezclan, pero hay alguna relación, hay algunas cosas que presentan similitudes. 
  • En primer lugar, el liberal también piensa desde sí mismo, el liberal ha decidido desde sí mismo que las libertades individuales son lo más valioso de la vida social, el liberal de alguna manera representa ese ideal de madurez, de pensamiento desde sí mismo, como decía Kant: alguien que conoce las razones de aquello que está valorando tanto, alguien que conoce las razones por las cuales las libertades individuales son valiosas; alguien que por lo tanto no se va a dejar llevar por ningún canto de sirena de dictaduras, totalitarismos y autoritarismos, alguien que no se va a poder dejar engañar por  slogans demagógicos. 
  • Es alguien que piensa desde sí, alguien que tiene decididos los valores políticos más importantes, es alguien que ha pensado, ha meditado y por lo tanto en ese sentido está firme en sus razones; de igual modo, fíjense que hay una similitud: el cristiano también piensa desde sí, el cristiano razona la relación entre la razón y su fe, así que acá hay una similitud. 
  • El liberal respeta la libertad religiosa, esto es algo fundamental, no porque un buen liberal considere que todas las religiones son lo mismo o que da cualquiera una que la otra, sino porque el buen liberal considera que la verdad solamente se transmite por el diálogo, que la verdad nunca se impone por la fuerza, que la verdad solamente se impone por la sola fuerza de la verdad, y que por lo tanto, uno de los valores más fundamentales del liberal es respetar esa libertad religiosa definida como el respeto a la conciencia del otro, como el respeto a la inmunidad jurídica de coacción que tiene la conciencia del otro con respecto a estos temas religiosos. 
  • Por lo tanto, el liberal respeta la libertad religiosa no porque sea indiferente frente al fenómeno religioso, sino porque sabe que en el fenómeno religioso hay un diálogo secreto entre la conciencia y Dios que no debe ser invadido por ninguna persona humana, sino que es algo en lo cual entra la conciencia personal y Dios. Este respeto a la libertad religiosa es un valor fundamental del buen liberal; fíjense, hay una similitud con el buen cristiano que también dialoga, no impone, da razón de su esperanza, no juzga, da su propio testimonio. 
  • El liberal, el buen liberal, también tiene conciencia de que la otra persona tiene como una especie de casa propia, una casa existencial. El ser humano tiene inteligencia, voluntad libre y por lo tanto hay alrededor de todos nosotros, sin que se pueda ver, una especie de casa a la cual no se puede entrar sin permiso, esta es una de las nociones más profundas de propiedad. 
  • Esto es, si uno se acerca al otro, aunque aparentemente no haya nada, solo aire, sin embargo, el otro tiene una naturaleza tal que hay que pedir permiso para entrar. Toc, toc ¿se puede? Y el otro tiene que abrir la puerta. Si el otro no abre la puerta, no podemos violentar la vida del otro, podemos intentar dialogar, podemos intentar aconsejar, podemos ayudar si el otro lo acepta; el otro, sin embargo, tiene las llaves de su casa, no porque sea dueño absoluto de sí mismo, sino porque, como vamos a decir después, el único dueño absoluto es Dios, nosotros no somos dueños de la vida de nadie, no podemos invadir la casa del otro, de lo cual surgen muchas consecuencias, filosóficas, políticas y económicas. 
  • Que no debamos invadir la casa del otro es el fundamento básico, no solamente de la propiedad en un sentido profundo del término, sino de todas las libertades individuales; fíjense, acá hay un parecido al punto anterior, al respeto a esa libertad religiosa que como ven se transmite en un ámbito mucho más amplio, es respetar la conciencia del otro, respetar las decisiones del otro, no porque seamos indiferentes sino porque no podemos invadir la casa del otro. 
  • Un buen liberal puede ser caritativo con sus bienes (por eso la imagen del regalo), un buen liberal puede regalar su propiedad, lo que no puede hacer el liberal es robar la propiedad del otro y regalarla, eso no lo puede hacer un buen liberal, o sea, un buen liberal puede ser caritativo con sus bienes, un buen cristiano debe serlo; un buen liberal puede serlo, pero en ambos casos es con los bienes propios. Cuando el cristiano da su vida al otro es su propia vida, cuando el liberal da sus bienes al otro son sus propios bienes. En ambos casos, fíjense, lo que decididamente no hay en ninguno de los dos casos es esto: coacción.  Esto es muy importante. 
  • Por lo tanto, dado todo lo que acabamos de decir, ¿hay relación entre la revelación cristiana y el liberalismo?, porque algunos, dado todo lo que acabo de explicar, podrían verse tentados a decir: bueno, pero entonces, es lo mismo, o casi lo mismo, o de la revelación cristiana se desprendería necesariamente el liberalismo político y económico. Yo diría: no directamente. La religión y la política van, de alguna manera, por direcciones no contradictorias pero sí diversas. 
  • No directamente porque el cristianismo no ha revelado directamente ningún sistema político y social, el cristianismo no ha revelado cuáles deben ser los detalles técnicos de la organización socioeconómica, el cristianismo no ha revelado un sistema político determinado, si tiene que ser monarquía, aristocracia, república constitucional, todas esas son cuestiones que emergen de la razón humana tratando de ver cuál es la mejor organización social entre nosotros. 
  • En el cristianismo no hay una revelación directa de un sistema social y político, suponer lo contrario es entrar en un grave error que se llama clericalismo, integrismo, temporalismo: muchos cristianos consideran que su propio partido político es el partido de la iglesia o de Cristo, eso es un grave error. ¿Por qué? Porque para estar de acuerdo con un determinado sistema social y político, hay que, a su vez, agregar ciertas premisas intermedias, ciertos razonamientos que no han sido directamente revelados. 
  • Por otra parte, asumir un sistema político de alguna manera emergente de la razón humana como directamente dictado por Cristo es hacerle decir a Cristo lo que no dijo, y ese ha sido el grave error de muchos cristianos que por izquierda o derecha han tratado de incurrir en esta especie de clericalismo, esta especie de fusión indebida entre el orden sobrenatural de la fe y el orden natural de los razonamientos humanos; esto se ha dado lamentablemente muchas veces. Así que no directamente: no habría relación. 
  • Pero entonces, alguien me puede seguir preguntando: sin embargo, has dicho, cuando has hablado de lo que significa ser un buen liberal, y cuando has hablado de lo que significa ser un buen cristiano, ha habido algunas coincidencias. Sí, y en ese sentido podríamos decir que sí indirectamente. ¿Por qué? Porque la revelación cristiana ha sido un punto de inflexión básico en lo que llamamos el surgimiento de la civilización. 
  • Esa civilización por la cual un autor que van a estudiar en estas aulas, que se llama Ludwig von Mises, tenía tanta preocupación: la civilización, ¿por qué? Porque en el cristianismo, por esa relación entre razón y fe, surge en los primeros siglos todo un trabajo de razonamiento, de relación, como estoy diciendo, entre razón y fe, con la patrística, con San Agustín, hasta el siglo IV d.C., entre los siglos V y el siglo IX, toda la sabiduría antigua combinada con la revelación cristiana se mantiene en monasterios, en los libros que únicamente estaban en esos monasterios, muchos de ellos benedictinos y agustinos. 
  • En el siglo IX se produce ese llamado renacimiento carolingio donde emergen las primeras universidades; las primeras universidades comienzan a surgir a partir de los siglos IX, X, y XI; en esas universidades se concentran los estudios humanísticos e incluso científicos, todo lo que hoy llamamos la base de nuestros estudios sobre el hombre, la literatura, la geometría, la música, la teología, la filosofía, las ciencias naturales van surgiendo en esos siglos. 
  • Mucho antes de la revolución francesa, mucho antes de la lamentable división entre cristianos, surge ese acervo de conocimientos que conforma nuestra civilización occidental, surge el derecho con la emergencia del  common law británico, surgen los primeros estudios sobre las ciencias, surgen los primeros estudios sobre la ley natural, y aquellos deberes que tenemos para con el otro y por lo tanto, ya en el siglo XVI se comienza a hablar de los derechos del súbdito frente al monarca y en el siglo XVII, de los derechos del individuo frente al poder. 
  • Todo eso es un acervo cristiano de civilización occidental, pero al decir civilización occidental, no estamos incurriendo en una especie de etnocentrismo, no estamos diciendo que solamente la civilización europea es valiosa, no, lo que estamos diciendo es que allí surgió un valor que es absolutamente universal, que se puede transmitir a todas las culturas, porque todas las culturas son humanas. 
  • ¿Cuál es ese valor?, ese valor, que me permito decir, no se hubiera dado sin el entronque, sin la relación entre la razón y la fe, es el respeto a la persona del otro en tanto otro, es el valor de la persona como creado a imagen y semejanza de Dios que tiene derechos inalienables frente a cualquier poder absoluto. Ese valor de la persona es fruto de una civilización occidental donde el cristianismo tiene un papel esencial, no accidental, el valor de la persona que incluso pueden compartir los no cristianos, que puede compartir cualquier persona de cualquier otra civilización; de algún modo todos por medio de nuestro razonamiento, podemos darnos cuenta que hay que respetar la persona del otro. 
  • Esa no invasión, ese diálogo del que hablábamos antes, pero en este sentido hay un fruto conjunto entre la razón y la fe que es esta civilización occidental de la cual emerge un valor universal, por lo tanto no estamos hablando de una razón griega o de una razón reductivamente cristiana, estamos diciendo de que del encuentro entre la razón y la fe se da un valor de la razón universal para todos los tiempos, para todas las culturas, para todos los seres humanos, y que a pesar de todos nuestros errores, a pesar de las violencias, a pesar de las guerras, a pesar de las locuras, que también ha habido y que sigue habiendo en la civilización occidental, sin embargo ese valor no podría haber surgido sin el encuentro entre la razón y la fe. 
  • Por lo tanto, se produce en el corazón del cristiano de manera indirecta, valga la redundancia, una conversión del corazón que lo que busca es, justamente, la justicia, y por lo tanto un no radical a la crueldad y a la injusticia. Por lo tanto, el corazón del cristiano, de igual manera que la razón del liberal, tiene que rechazar estos sistemas autoritarios, totalitarios, estas dictaduras crueles e inhumanas que son una mancha gravísima en la historia de la ética de occidente. 
  • De ningún modo el cristiano y el liberal pueden aceptar esto, y tienen que huir de las tentaciones del poder, un no radical al poder absoluto. ¿Por qué, a su vez? ¿Por qué no al poder absoluto? No al poder absoluto porque solo Dios es el dueño, nosotros no somos dueños de la vida de nadie, nosotros no podemos cometer la grave falta de pensar que somos dios, y que por lo tanto podemos invadir la vida del otro, cuando paradójicamente Dios es el primero que no invade la vida del otro: Dios es el primero que, siendo Cristo, dialoga. Recuerden el diálogo con la samaritana, el diálogo con la mujer adúltera; Dios en tanto Cristo sólo se enojaba frente a la hipocresía, pero él jamás invadía. 
  • Recuerden cómo le pregunta, cómo dialoga cariñosamente con María para preguntarle, para decirle que va a ser la madre de Dios, o sea Dios no invade, Dios no coacciona. ¡Y los seres humanos, que somos creaturas finitas, que somos casi nada al lado de Dios, nos damos el lujo de invadir, de pretender ser dueños de los demás! Es una incoherencia absoluta, cuando tenemos clara conciencia de que sólo Dios es el dueño. 
  • Claro, alguien me va a decir: yo también soy dueño de mis bienes. Eres dueño de tus bienes precisamente porque el otro no es dueño de los tuyos, por eso eres dueño; justamente porque solo Dios es dueño es que tú no puedes invadir al otro, y el otro jurídicamente tiene derecho a la posesión de su vida y de sus bienes, pero este es un punto fundamental de confluencia entre la civilización cristiana, la concepción cristiana del mundo y el respeto al individuo. 
  • Por lo tanto, acá llegamos a una conclusión interesante: nosotros no somos dueños, nosotros somos más humildes de lo que en general pensamos. Cuando nosotros creemos que somos Superman, en realidad terminamos así, en una situación relativamente ridícula, nosotros no somos Superman, es comprensible que a veces pensemos que queramos ser Superman y por lo tanto dominar el mundo, pero no; somos seres más humildes de lo que aparentemente suponemos, y sobre todo cuando estamos en situación de gobierno, sobre todo cuando tenemos la difícil misión de, de algún modo, tener un rol de sana autoridad moral frente a los demás. Pero si nos olvidamos de que solo Dios es dueño y si nos olvidamos de nuestra humildad existencial, terminaremos así, en una situación cuasi ridícula; en realidad nosotros somos más así [débiles], todos nosotros somos de algún modo así: tenemos nuestras dudas, nuestras perplejidades, nuestros conflictos, nuestros temores. 
  • Podemos ser valientes frente a todo eso, podemos tener fortaleza frente a nuestras dudas, frente a nuestros conflictos, pero en última instancia somos más así, no somos Superman, somos más bien el antihéroe de las películas de Woody Allen, somos ese personaje aunque muchas veces no lo queramos reconocer, y por lo tanto, estamos lejos de pretender ser el dios del mundo y el gobernante absoluto del mundo, cuando, vuelvo a decir, Dios mismo, en tanto Cristo, jamás se erigió en gobernante absoluto, rechazó totalmente la tentación temporalista, su reino no es de este mundo e incluso a los reinos de este mundo les dijo: el poder es servicio, no es dominación ni crueldad, así que vuelvo a decir, ¿cómo puede ser que si Dios en tanto Cristo no se erigió en gobernante absoluto, nosotros sí lo pretendamos? 
  • Pero también cuidado, porque las dictaduras más terribles surgen de una comprensible tentación, ¿qué nos dice esta imagen tan enternecedora de una madre abrazando al niño? Lo que nos dice es que es una madre abrazando al niño, y ustedes van a decir: sí, ya lo dijiste, so? Lo que nos dice esta imagen es que hay algún momento en nuestra existencia en la cual verdaderamente somos niños, y que hay una madre que nos tiene que amorosamente tomar en sus brazos. 
  • Pero muchas de las más crueles dictaduras no surgieron con tanques invadiendo a Polonia, no fue ese el comienzo de las más crueles dictaduras, el comienzo fue una simple persona que empezó a decirle a las demás: yo las voy a proteger, el comienzo de las más crueles dictaduras fueron y siguen siendo personas que les dicen al resto: ustedes son niños, ustedes no son realmente adultos, ustedes necesitan mi protección, y nosotros cuando nuestro yo no está del todo firme, cuando no hemos tenido esa meditación, esa relación entre nuestra razón y la fe, cuando no hemos pensado desde nosotros mismos los valores más profundos de nuestra existencia, cuando en última instancia tenemos veinticinco, treinta, cuarenta años, pero seguimos siendo niños, entonces somos víctimas de los cantos de sirena del inicio de las dictaduras, que se inician así, suponiendo que el Estado es la madre, suponiendo que el Estado es la fuente nutricia de todas nuestras necesidades, como efectivamente lo es la madre con respecto al niño. 
  • O sea podemos confundir al gobernante con un padre o con una madre, hay que tener cuidado, sobre todo aquellos países donde los presidentes son mujeres, de no confundirlas con madres, y aquellos países donde los presidentes son varones, igual: no es el padre, es un igual; no solamente es un igual, es un servidor, tiene un poder delegado. ¿Cómo se le ocurre sobrepasarse e invadir nuestras casas existenciales? Entonces, esto es muy importante, siempre tenemos que decir desde un corazón cristiano y desde una razón liberal: no a la crueldad de las dictaduras, pero las dictaduras más crueles han comenzado por este engaño, por decir: yo, Gobierno, te voy a proteger a ti, niño, y allí es donde tenemos que reaccionar firmemente y decir: no soy niño frente a ti, soy una persona que tiene derechos, y tú eres como mucho mi igual, no mi padre ni mi madre, así que esto es algo muy importante para decir no frente a las dictaduras. 
  • Por lo tanto, de alguna manera el cristianismo ha significado este NO radical a la esclavitud, porque ¿cuál era el fundamento de la esclavitud?, ¿acaso la crueldad sobre los esclavos? No. La mayor parte de los esclavistas decían: yo protejo a mis esclavos, mis esclavos están bien conmigo, están tranquilos, en paz, tienen comida, tienen ropa, tienen todo lo que necesitan. Muchas veces ese fue el fundamento de la esclavitud, pero ese fundamento está radicalmente equivocado, porque tener una persona en una cárcel de oro es contradictorio con la naturaleza de la persona; no importa que el esclavo esté bien protegido, lo que le falta es su esencial libertad, esto es, su capacidad de decirle al otro: tú no eres mi dueño, solo Dios es el dueño; por lo tanto si vamos a trabajar juntos será en una relación de libre contrato, será en una relación de diálogo, no en una relación de imposición, por lo tanto este NO a la esclavitud es uno de los frutos más importantes de la civilización cristiana y una de las más importantes confluencias con el fundamento de los derechos individuales frente al poder. 
  • Por lo tanto, de alguna manera, también el corazón del cristiano y la razón del liberal van a decir NO a la pobreza de los pueblos, pero por lo tanto, SÍ al mercado cuando nuestros razonamientos descubren que la economía de mercado es aquello que más puede hacer elevar el nivel de vida y cuando nuestra razón descubre que la economía de mercado es aquello a partir de lo cual hay mayores oportunidades para todos desde el punto de vista material, cosa no precisamente poco importante. 
  • Muchos cristianos a veces se enojan enormemente y tienen razón, frente a la desnutrición, frente a las hambrunas, frente a la miseria generalizada, frente al subdesarrollo de los pueblos, pero entonces, lo que los liberales decimos, y lo que muchos cristianos pensamos por razón, no porque haya sido revelado, es que el mercado es la solución para esas situaciones tan terribles. La no confluencia entre estas dos cuestiones, la suposición de que más gobierno es lo que va a solucionar la pobreza es lo que sigue causando la pobreza más indigna de los pueblos. Este es un punto importantísimo. 
  • Cuarto punto: ¿es posible, entonces, un mundo sin dictaduras ni pobreza? A veces parece utópico, y efectivamente podríamos decir NO a la utopía, algo muy importante. Si suponemos que es posible un mundo sin dictaduras ni pobreza porque estamos yendo a una utopía, esto es, si suponemos que es posible un mundo absolutamente perfecto, donde la condición herida del corazón humano no afecte a la vida social, eso es totalmente imposible y muchas veces buscar las utopías, buscar el cielo en la tierra, conduce, la mayor parte de las veces, al infierno en la tierra, por eso Jesucristo dijo: mi reino no es de este mundo; presuponer lo contrario es presuponer una utopía que habitualmente ha generado mucha violencia y un infierno total y completo. 
  • Entonces, NO a las utopías, no puede haber sistemas sociales perfectos porque los seres humanos somos radicalmente imperfectos, pero sí puede haber un mundo mejor, no perfecto pero sí mejor, puede haber un mundo sin pobreza generalizada, sin dictaduras y un mundo mejor es un mundo en el cual, al respetarse las libertades individuales, nuestras ideas de alguna manera van generando ese mundo mejor, la confluencia entre el corazón cristiano y la razón liberal es una confluencia de creatividad, un mundo libre es un big bang de todas nuestras ideas llevadas a ser proyectadas. 
  • Todos los aparatos electrónicos que nos rodean han surgido de ideas, las ideas más fundamentales de la civilización occidental, como la división de poderes, la democracia constitucional, han surgido de ideas, de libros, de pensadores, ideas que luego promueven de alguna manera un mundo mejor. Todos los proyectos educativos, como por ejemplo éste, han surgido de ideas y para llevar adelante esas ideas, lo que menos necesitamos es una cárcel de oro, lo que más necesitamos es una situación que respete nuestras libertades individuales, y en ese sentido es necesario pensar en una especie de liderazgo futuro, ¿qué quiere decir? No necesariamente las personas, en cuanto masas, a veces, van a aceptar estas ideas. 
  • No, porque ya hemos dicho que lamentablemente a veces las masas son susceptibles a los engaños de las dictaduras y de las demagogias, lamentablemente no nos tenemos que asombrar de que haya millones y millones de personas aplaudiendo a quienes los están miserablemente pisoteando. Lamentablemente, no nos tenemos que asombrar de ello, pero si pensamos en todo esto que acabamos de decir, van a surgir líderes, que puedan de alguna manera mover educativamente la opinión de las personas; líderes, religiosos, educativos, económicos, muchos de ustedes tienen que tener la sana esperanza de ser esos líderes; no para ser Superman y para ser el rey del mundo sino para, de alguna manera, asesorar, enseñar, explicar estas ideas, estas confluencias de valores entre el corazón cristiano y la razón liberal. 
  • Entonces, ojalá llegara un momento, y esto es muy importante, y es una idea que les doy, ojalá llegara un momento en que los líderes religiosos cristianos y los líderes liberales pudieran trabajar juntos por este mundo mejor; que no estén trabajando juntos es uno de los mayores dramas de Occidente en este momento: que se escupan los unos a los otros, cuando tienen esta confluencia de valores, es una de las confusiones más terribles y lo que más está amenazando a la libertad política y lo que más está produciendo el subdesarrollo de los pueblos es que los líderes religiosos y los líderes que conocen acerca de la libertad política y la economía de mercado trabajen separados. 
  • Y esto lo dijo, de alguna manera, alguien que tal vez, van a ver porque lo digo, no fue cristiano, que fue Ludwig von Mises, al final de su libro  El socialismo. Pero no voy hablar ahora de las teorías de Ludwig von Mises, voy hablar un poquito de su vida; la vida de Ludwig von Mises fue una vida de entrega, de fidelidad, total y completa, a sus ideas y a su vocación de enseñanza. Puso en peligro su propia vida en Europa cuando el nazismo amenazó a todos los que estaban en contra de él. Mises era judío de nacimiento, y liberal clásico; tenía sus días contados, tuvo que huir de Ginebra en 1940 por tierra hasta llegar a Portugal. 
  • Cuando sale el barco, no precisamente un crucero, que lo está llevando a Nueva York, dos días después llegan los nazis buscándolo con nombre y apellido. Cuando a sus 60 años, ya, llega a los Estados Unidos, casi nadie lo está esperando, ninguna Universidad le abre las puertas, no tiene ningún reconocimiento, está casi en la pobreza total, los amigos le tienen que ayudar a financiar un humilde departamento de Nueva York en el cual siguió viviendo hasta el final de sus días. 
  • Y aun así Ludwig von Mises se pone a reescribir su obra fundamental,  La acción humana; muchos de ustedes tal vez la van a tener que estudiar, pero cuando la estudien sepan que están estudiando el fruto de una convicción, de un sacrificio, de una tenacidad que yo me pregunto en tanto cristiano si las semillas del Verbo, como decimos muchas veces, si de algún modo la gracia de Dios no inundó esa vida y si por lo tanto tal vez sin saberlo él y sin saberlo nosotros era mucho más cristiano de lo que nos decimos a nosotros mismos cristianos. 
  • Es una figura heroica, pero fíjense qué interesante el regalo de la providencia. ¿Dónde están ustedes? Están en la Universidad Francisco Marroquín. La Universidad Francisco Marroquín fue fundada por Manuel Ayau cuando Ayau tuvo conciencia de estas ideas: Mises y Hayek y decidió fundar una institución educativa para promover estas ideas, pero acá tenemos una especial acción de la providencia. 
  • Ludwig von Mises, en Nueva York, finalmente logró tener un seminario cada quince días, donde tuvo muchos discípulos, uno de ellos, que lamentablemente muchos de ustedes ya no van a conocer, pero que los más grandecitos hemos conocido, uno de ellos, discípulo de von Mises, fue alguien muy especial, no sé si decir importante, no sé si le cabe esa palabra, muy especial. Miren, yo nunca tuve en mi vida la experiencia de conocer un santo directamente; admiro mucho a Santo Tomás de Aquino, a San Agustín, a San Francisco, a Fray Martín de Porres, y estoy seguro que estoy rodeado de santos, pero todavía no lo sé, pero cuando conocí a esta persona en 1988, dije: acá hay algo que huele a Dios, de manera directa, así que cuando nos hemos preguntado si se puede ser un buen cristiano y un buen liberal, en esta universidad hemos tenido alguien que fue discípulo directo de Ludwig von Mises, que obtuvo su doctorado con Ludwig von Mises, que era salesiano con votos religiosos y que fue uno de los cristianos más santos que todos nosotros hemos conocido y que murió el año pasado; estoy hablando, por supuesto, de Joe Keckeissen. 
  • Así que si necesitamos saber teóricamente si se puede ser un buen cristiano y un buen liberal, acá tenemos un testimonio viviente. Los que lo han conocido a Joe, díganme, ¿acaso coaccionaba, juzgaba, molestaba? ¿No era sencillamente un cristiano que daba su vida a los demás, era afable, dialogaba, no juzgaba, como hemos dicho antes? ¿No fue un ejemplo de vida cristiana, y al mismo tiempo, qué materia enseñaba? Filosofía de Mises. 
  • ¿Qué líder religioso es capaz de decirme que Joe Keckeissen fue un hereje, quién se atreve a decirme eso? El que se atreva a decirlo, que lo conozca, que sea capaz de ver lo que fue esta vida cristiana y al mismo tiempo comprometida con las ideas de la economía de mercado y el liberalismo clásico y una vida cristiana, entre comillas, en serio, pero que no se vanagloriaba de sí mismo, no caminaba por allí como muchos cristianos diciendo: acá estoy yo, el perfecto y tú allí abajo. 
  • ¿Acaso Joe Keckeissen era así? Muchos de los que están aquí me pueden decir: radicalmente no. Era el humilde entre los humildes, era el caritativo entre los caritativos, era el dialogante entre todos los dialogantes, era un buen cristiano. Así que la pregunta sobre si se puede ser un buen cristiano y un buen liberal, no solamente es teoréticamente afirmativa, sino que hemos tenido por regalo de la providencia un ejemplo viviente en nuestra casa de que verdaderamente se puede, pero además fíjense el enclave de la providencia divina. 
  • La Universidad fue fundada por Mises, por Hayek, etcétera, por Manuel Ayau que vio estas ideas, y Manuel Ayau llamó a Joe Keckeissen para que diera clases, que era discípulo de von Mises, así que de alguna manera en este enclave de vida y de circunstancias vemos a la providencia de Dios. Así que dado todo lo que acabamos de decir, esta pregunta la tenemos de alguna manera contestada. Sí, se puede. Se puede pero no porque haya una confusión entre religión y política, no porque sean lo mismo, sino porque hay valores compartidos, desde la razón y desde la fe, valores que constituyen lo esencial de esta civilización occidental, que tiene un valor para ser compartido por todos los seres humanos, el respeto a la persona en tanto persona.
  • Segmento de preguntas, respuestas y comentarios
  • PREGUNTA: ¿Qué fundamentos podemos usar para que Dios nunca se proclamó o erigió como Dios de este mundo? 
  • RESPUESTA: ¿Qué fundamento podemos tener para decir que Dios nunca se erigió en Dios de este mundo? Bien. A mí me parece que dos: no solamente porque su visión era sobrenatural, no solamente porque cuando le preguntaron si era rey de este mundo, Él dijo: no, mi reino no es de este mundo, he venido aquí a proclamar la verdad y era la verdad de la redención. No solamente por eso, es por eso justamente que se deja matar, es por eso que cuando se ríen de Él y le dicen: si eres Dios bájate de la cruz, es por eso que Él no se baja; pero no solamente por eso, no solamente porque su misión era sobrenatural, no solamente porque su reino no es de este mundo, mensaje fundamental que muchos cristianos hemos olvidado. 
  • El cristianismo no es reino de este mundo, pero si no, también por otra cosa porque Dios máximamente respeta la naturaleza racional de su creación, de la persona. Y, por lo tanto cuando Dios habla con nosotros, Dios dialoga, como dije antes, el Nuevo Testamento, el Evangelio es un ejemplo perfecto de que Dios Cristo siempre está dialogando, nunca está forzando, invadiendo, juzgando o retando, está siempre acercándose misteriosamente, sobre todo al que reconoce su condición humilde de pecador. 
  • Por eso puse como ejemplo esos dos diálogos maravillosos: con la samaritana y con la mujer adúltera. Y con la Virgen, que había sido concebida sin pecado, también se da un diálogo y también se respeta su naturaleza racional, porque la Virgen pregunta: ¿Cómo puede ser esto?, y Dios no se enoja frente a la pregunta. Vieron, que muchas veces ustedes, dicen: ¿Cómo puede ser esto?, y alguien se enoja. La Virgen dijo: ¿Cómo puede ser esto?, y Dios no se enojó en lo absoluto; le respondió tranquilamente: el Espíritu del Señor te cubrirá con su gracia, con su gloria, le contestó tranquilamente con una respuesta que era perfectamente racional; todavía no conoces varón, pero yo Dios te daré el hijo. 
  • El diálogo de Dios, ese ejemplo de lo que debe ser nuestro diálogo, en ese sentido, Él tampoco podría haberse erigido en poder absoluto, y, vuelvo a decir: cuando habló del poder, no lo negó, pero dijo: el poder es servicio, y por eso es máximamente cristiano que una persona cuando tenga una situación de poder legítima deba dar respuesta frente a los que lo han elegido en ese lugar, es un delegado, tiene un rol específico, no puede hacer lo que se le antoja, no puede hacer lo que quiere absolutamente, sino que tiene un servicio que cumplir. 
  • Como cuando tú contratas un cirujano, por ejemplo, para que te opere, claro que tiene poder legítimo, pero tiene que responder de ese poder, no puede hacer absolutamente lo que quiera; o cuando tienen el administrador de un condominio. ¿Cómo se le va a ocurrir al administrador de un condominio entrar a tu casa, violar la puerta, tirarla abajo, meterse indebidamente en tu existencia? ¿Acaso le has dado ese poder?, él tiene que responder por el pequeño poder, limitado, que le has dado; y un presidente no debe ser más que el administrador de un condominio. Así que, en ese sentido, hay una confluencia entre los valores evangélicos y ciertos valores políticos, en ese sentido. 
  • PREGUNTA: Al usted mencionar que los líderes cristianos y los líderes económicos deberían unirse para liderar, ¿no sería eso un poco regresar a la unión de Iglesia y Estado, y tener los problemas que ya la historia nos ha demostrado, y, porque estamos hablando de áreas diferentes, no sería mejor que cada quien se ocupe de liderar de lo que le compete y que quede en la libertad de la persona el decidir ser un buen cristiano y un bien liberal? 
  • RESPUESTA: Sí, te agradezco que me lo hayas preguntado para evitar confusiones. No, de ninguna manera quise decir que la unión entre líderes religiosos y líderes políticos en el sentido de liberales, debería ser la unión entre Iglesia y Estado. 
  • Lo que quise decir es que, es una unión entre personas, es un diálogo entre personas. Lo que quise decir es que, es muy triste que los líderes religiosos estén acusando permanentemente de pecado, prácticamente, a aquellos que propugnamos el respeto de las libertades individuales y la economía de mercado, y, también es muy triste que muchos que proponen el respeto a la libertad individual estén permanentemente mirando a la fe y a la religión como algo absolutamente totalitario. 
  • Ese malentendido es el que está generando que dos fuerzas culturales, que deberían trabajar juntas como dos fuerzas paralelas, no una sola, si no dos fuerzas paralelas, no lo están haciendo, y eso genera graves conflictos a la hora de solucionar los más graves problemas de nuestra civilización. Si un defensor de la libertad individual considera que la religión, en tanto religión, es contraria a la libertad individual, vamos a carecer de ciertos valores que provienen de lo más caro de nuestra civilización occidental, donde se dio esa confluencia entre razón y fe, pero, a la vez, si un líder religioso considera que la economía del mercado produce pobreza, eso va producir más pobreza. 
  • Porque su voz va ser escuchada, y al ser escuchada su voz, muchas personas se van a convencer todavía mucho más, que el estatismo es la única solución para la pobreza, lo cual va producir más pobreza, con todos esos problemas no precisamente éticos. No es ético que millones y millones de personas en este mismo momento estén muriendo de inanición, pero eso no es producto de un tsunami, de un terremoto, es producto de que en esas regiones no hay capital, no hay desarrollo, no hay empresa, y se están muriendo de inanición y los líderes religiosos, muchos de ellos escupen contra la fuente del desarrollo, produciendo con eso mayor pobreza. 
  • Por lo tanto, lo que yo estoy proponiendo es que haya diálogo entre ambos. Que los líderes religiosos estudien economía de mercado, y los que estudian la economía de mercado estén más proclives a la comprensión de lo que ha significado el cristianismo en la civilización occidental, a pesar de la conducta violenta de los cristianos, muchas veces, que ha sido algo de lo cual Juan Pablo II en la Tertio Millennio Adveniente de 1993, pidió perdón en nombre de todos los cristianos. 
  • Por lo tanto, la relación entre violencia y fe cristiana es un triste pasado, que hemos superado y no hay vuelta atrás. El cristianismo jamás va incurrir de vuelta a la violencia, no en tanto cristianismo, sino los cristianos no van incurrir nunca más en la violencia, entonces a pesar de esa violencia, sin embargo, la civilización cristiana, en tanto cristiana, tiene un valor esencialmente no violento, que es en tanto de persona en persona. 
  • Así que, lo que yo proponía es que los líderes, tanto religiosos como del área liberal clásica, puedan dialogar entre sí y pudieran darse cuenta que tienen una confluencia de valores, y, como tú muy bien dijiste, sin por ello invadirse mutuamente en sus áreas respectivas. Baste con que un líder religioso diga: la economía de mercado es un tema que tienen que manejarlo los laicos y que no es contradictorio con la fe, pero que no se deriva de la fe; baste con que un partidario de la economía de mercado diga: en el valor religioso hay algo que no es contradictorio con lo que yo estoy propugnando; basta esa relación para que ambos pudieran trabajar juntos. A eso me estaba refiriendo y eso es clave para sacar a la humanidad en este momento de gravísimas dificultades socioeconómcas y políticas. 
  • PREGUNTA: Hay una frase que dice: ama y haz lo que quieras, ¿usted cree que es la clave para ser un buen cristiano y un buen liberal? 
  • RESPUESTA: Sí, porque esa frase, si mal no recuerdo, corríjanme si me equivoco, creo que la dijo San Agustín, y el amor del cual San Agustín estaba hablando es el amor del corazón cristiano convertido, y efectivamente, el cristiano, cuando ama verdaderamente, cuidado, ¿qué significa el amor verdadero?, es buscar el bien del otro, es respetar la condición de persona del otro, es cumplir con nuestras promesas, es jamás dañar, es entregar, etcétera. 
  • Entonces, el cristiano, cuando ama, es espontáneo, las virtudes ya las tiene y de alguna manera actúa en libertad, no tiene un reglamento que cumplir, no tiene un manual de instrucciones, tiene ese amor virtuoso como una especie de motor permanente frente al viaje de su existencia. 
  • El mejor ejemplo de ama y haz lo que quieras, es por ejemplo, San Francisco, que parecía que estaba loco, pero no estaba loco en absoluto, lo que pasa es que San Francisco, por ejemplo, es un buen ejemplo de que hacía lo que quería; San Martín de Porres también hacía lo que quería, eran excéntricos, eran como Dr. House cristianos, eran como Dr. House con fe, así, pero en esa serie tienen un típico problema de nuestra cultura, ¿por qué Dr. House no puede tener fe?, ¿por qué ese enfrentamiento con la religión?, ¿no podés verdaderamente ser más espontáneo desde la fe? 
  • PREGUNTA: La misma Concepción, ¿no sería un ejemplo de coacción?, dado que nunca se le preguntó a la Virgen si aceptaba al niño, sino que más que todo fue que ya estaba en ella, ¿y eso no fue coacción? 
  • RESPUESTA: Muchos te dirían que no, porque es cierto, ella ya había concebido, pero, sin embargo, entre el diálogo el ángel y la Virgen, Dios estaba esperando el sí; de alguna manera en el misterio de la providencia divina, la Virgen, en el misterio entre libertad y providencia, la Virgen tenía desde sí, un sí que dar que no era coaccionado, por eso el diálogo es diálogo y no es coacción. 
  • Fíjate que Dios, a través del ángel, no se presenta ante la Virgen y le dice: ¡vas a tener un hijo y va a ser Cristo y cállate!,  and that's it. Ese no es el diálogo, en el diálogo, el ángel se presenta y ella pregunta, lo vuelvo a decir, ella pregunta, no porque esté rebelde, no era una rebeldía, sino porque es un perfecto ejemplo de lo que es la fe en diálogo con la razón: sí Señor, yo creo, yo acepto, simplemente, como soy humana, me gustaría saber un pequeño detalle, ¿cómo puede ser que yo haya concebido si todavía no estoy conviviendo con José?  ¿Cuál es el problema de que haya hecho esa pregunta?, es una pregunta totalmente humana, no era una pregunta rebelde, era preguntarle a Dios una duda humana, perfectamente racional, y Dios contesta, como dije antes, Dios contesta tranquilamente, y cuando Dios contesta, entonces allí la Virgen dice: hágase en mí según tu palabra. 
  • Entonces podemos disentir, obviamente, pero yo no lo veo como ejemplo de coacción, me parece que ese diálogo esconde, primero es diálogo y segundo esconde la clave de la relación entre la razón y la fe, no porque la razón sea como una especie de condición de posibilidad de la fe, pero sí porque la razón es un acompañamiento permanente de la fe. Este es uno de los puntos en los cuales actualmente estamos más débiles, si suponemos que el cristianismo es nada más que una creencia sin sentido, o el seguimiento de una tradición cuyas razones ignoramos, estamos edificando sobre arena, si reflexionamos en cambio sobre la relación entre la razón y la fe, estamos edificando nuestra vida cristiana sobre roca, y cuando vengan las tormentas, cuando no estemos en una edad de la vida tal vez tan joven como la de ustedes, cuando vengan mayores dificultades y verdaderas tormentas en nuestra existencia, la fe erigida sobre roca, sobre la relación entre la gracia y la razón, esa vida va a resistir las inevitables tormentas de la existencia que van a venir. 
  • PREGUNTA: Usted dijo que en los diálogos se busca comprender la existencia de la otra persona.  Cuando se da un diálogo en búsqueda de beneficio propio, normalmente, entre diferentes Estados por decirlo así, una persona representa un grupo social y otra representa otro, pero este beneficio se representa más en un grupo que en otro, o sea siento yo que no se respeta el bien de los demás. 
  • RESPUESTA: Cuando me refería al diálogo, en la vida cristiana, me refería a algo que no tiene que ver específicamente con el libre contrato, me refería a comprender la existencia del otro, comprender la existencia del otro significa estar abierto a comprender las múltiples circunstancias de esa existencia. 
  • Comprender no es lo mismo que estar de acuerdo, cuando Jesús dialoga con la samaritana y con la mujer adúltera, no es que Jesús está de acuerdo con lo que ellas estaban haciendo, sino que Jesús las comprende, o sea, puede entender el porqué de su vida, puede entender las infinitas circunstancias, nosotros no podemos entender infinitas, él sí podía entender las infinitas circunstancias que habían llevado a esas vidas a donde estaban; y a partir de allí, a partir de esa comprensión, iniciar un diálogo, en el cual Cristo pudo dar testimonio de su fe y de alguna manera, mover el corazón de ellas dos, eso es el diálogo. 
  • Ahora, en la vida civil, en la vida en que cristianos y no cristianos convivimos, e incluso en la vida donde convivimos cristianos que no precisamente estamos en nuestro mejor día, entonces, no tienes una utopía, tienes al menos un mínimo sistema que garantiza la paz, que es el libre contrato. Posiblemente cuando vas a intercambiar, cuando vas a poner gasolina en tu carro, no inicies un diálogo de comprensión con la persona que te esté atendiendo, pero al menos esa paz entre los dos, esa mínima paz, es lo máximo que puedes lograr en la vida social, en la civilización donde todos convivimos los unos con los otros y en donde millones y millones y millones de personas que se desconocen, tienen que convivir bajo al menos un sistema básico que es ese libre contrato, tal vez no sea el mundo de la infinita justicia, pero es un mundo posible, y de ese mundo posible te aseguro que surgiría, si rigiera en todo el planeta, un mundo mucho mejor que los dramas que estamos contemplando en este momento. Es la diferencia entre la utopía y el mundo posible y mejor.
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Acerca del autor

Gabriel Zanotti ofreció la lección inaugural de la Universidad Francisco Marroquín con el tema "¿Se puede ser buen cristiano y buen liberal?" donde planteó las similitudes y diferencias que caracterizan a ambos grupos en cuanto a creencias, valores, lemas, así como otros puntos de convergencia. 

Zanotti manifiesta que entre las coincidencias indirectas entre liberales y cristianos se puede mencionar el surgimiento de la civilización, resultado del trabajo realizado por la Iglesia en cuanto a razonamiento, fe, cultura y sabiduría antigua, que dio origen a las universidades donde se concentraron los estudios científicos y humanísticos, propios de la cultura occidental, para la cual es de vital importancia el respeto y valor inalienable de la persona humana, que constituye el principal bastión del liberalismo. 

Finalmente, habla sobre liberales que a su criterio llevaron una vida ejemplar comparada con la de algunos cristianos, entre los que menciona a Ludwig von Mises, Joseph Keckeissen, Friedrich A. Hayek y Manuel F. Ayau, quienes fueron fundadores de esta casa de estudios.

 
 
 



Créditos

Lección inaugural: ¿Se puede ser buen cristiano y buen liberal?
Gabriel Zanotti

Auditorio Juan Bautista Gutiérrez
Universidad Francisco Marroquín
Guatemala, 25 de enero de 2011

Una producción de New Media - UFM. Guatemala, febrero de 2012
Cámara: Joni Vasquez, Jorge Samayoa; edición digital: Claudia de Obregón; índice: María Elena Taracena; transcripción: Kleify González; sinopsis y revisión de contenido: Eugenia Aldana; revisión de transcripción: Daphne Ortiz; publicación: Claudia de Obregón, Eugenia Aldana


Imagen: cc.jpgThis work is licensed under a Creative Commons 3.0 License
Este trabajo ha sido registrado con una licencia Creative Commons 3.0

Gabriel Zanotti

Gabriel Zanotti
Gabriel Zanotti es catedrático de la Universidad Austral y director académico del Instituto Acton Argentina. También, catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino. Es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA) y Doctor en Filosofía por la Universidad Católica Argentina (UCA). Ha publicado varios libros acerca de filosofía, entre ellos: Popper, búsqueda con esperanza y Hacia una hermenéutica realista.

Fuente: www.newmedia.ufm.edu
Última actualización: 23/01/2012

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6 comentarios |
 
Comentarios
Selección del editor
| Página 1 |
mario
2012-02-06 14:54:27
Cómo creo ser, o me esfuerzo en ser, un buen liberal, después de escuchar esta conferencia prefiero callar.
Responder
Derecho a Vivir Guatemala
2012-02-06 14:54:31

Nos encantaria saber sus comentarios sobre este articulo. Gracias

Libertarianism: Pro-Life Philosophy, Pro-Abortion Movement
http://liveaction.org/blog/libertarianism-pro-life-philosophy-pro-abortion-movement/
Responder
Jesús Zamora Bonilla
2012-02-06 14:54:34
Lo que no se puede es ser buen cristiano y rico (Mateo, 19:24). Punto.

http://abordodelottoneurath.blogspot.com
Responder
Daphne Ortiz
2012-02-08 09:23:22
Es cierto, la Virgen pudo haber dicho "No, yo no quiero". Pero ella fue escogida de alguna forma porque Dios sabía que ella lo amaba y aceptaría; pero pudo haber dicho que no. Dios no la estaba forzando :) ¡Bendito Dios!
Responder
jose lopez
2013-09-25 18:29:23
Este filosofo explico mejor lo básico del cristianismo que cualquier padre que haya conocido. 
Responder
RUBEN ORELLANA
2014-06-04 17:52:39
El Cristianismo fue la primera escuela de pensamiento que proclamó la suprema santidad del individuo. El principal deber de un cristiano es la salvación de su propia alma. Ese deber está por encima de cualquier deber que pueda tener con sus hermanos. Esa es la afirmación básica del verdadero individualismo. La salvación de la propia alma significa la preservación de la integridad del propio ego. El alma es el ego. Por lo tanto, el Cristianismo predicó el egoísmo en mi sentido de la palabra, en un sentido alto, noble y espiritual. Jesucristo dijo que amaras a tu prójimo como a ti mismo, pero nunca dijo que amaras a tu prójimo más que a ti mismo, que es la mostruosa doctrina del altruismo y el colectivismo. (Ayn Rand)
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| Página 1 |
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